Capítulo 4
¿Madre de todas las cruzazuleadas?
No hay nada peor que cantar una victoria antes del silbatazo final, porque se corre el riesgo de que la champaña se quede en el hielo. El dicho es tan antiguo que forma parte de los cánones periodísticos para hacer bromas en titulares de la sección deportiva. Eso lo aprendí gracias a la historia de Saraperos de Saltillo. El club de béisbol se sentía campeón en 1971 y perdió la Serie Final de la LMB cuando Charros de Jalisco se levantó de un 3-0, igualando la serie en el parque Francisco I. Madero para ganarla luego en casa.
Por fortuna, vi campeonar a la Nave Verde en 2009
luego de 40 años de ser El ya merito
y pude reportear su historia desde muy cerca. Por eso mi paciencia con Cruz
Azul luce renovada cada torneo. La malaria se iba a terminar algún día. Además,
en el Apertura Guardianes 2020 había indicios de regularidad en el equipo al
conservar la base de jugadores, después de ser líder en la tabla del torneo cancelado.
También fue buena señal apuntalar el cuadro de refresco, sin añadir figuras más
que gente como Shaggy Martínez, puro corazón, o las incorporaciones de
Santiago Giménez, Misael Domínguez o Alexis Gutiérrez, apostando por la
juventud.
Con sobrada confianza por
el 4-0 en la Semifinal de Ida y el triunfo de Checo Pérez en la Fórmula 1 gracias
a su tercer lugar dentro del Autódromo Hermanos Rodríguez, quise hacerla de
oráculo y combinar ambos episodios. Fue una proeza deportiva que no iba a
consumarse jamás. Pudo más mi entusiasmo como aficionado al Azul o a la
caricatura, pero sólo fui un charlatán del augurio.
De manera increíble,
Cruz Azul no pudo aprovechar su superioridad de cuatro goles frente a Pumas
UNAM y perdió por 4-0 el domingo 6 de diciembre en el juego de Vuelta. Lo que
cualquier fanático del Azul temía era el madruguete y la broma llegó a 4
minutos de iniciado el partido. Un tiro de esquina quedó en los pies de Juan
Ignacio Dinenno para inaugurar la pizarra en 1-0, y se abrieron las apuestas. A
los 37 minutos del encuentro, el artillero de Pumas se encargó del 2-0 e hizo babear
a los tremendistas. Luego, gracias a este inesperado marcador, los locales se
volcaron por la hazaña y nosotros por las veladoras. A los 41 minutos, Carlos
Gonzáles hizo el 3-0 y así nos fuimos todos al descanso. Los jugadores
recuperaban fuerzas y nosotros, el alma.
El complemento fue de ida y vuelta; pero a los 89
minutos Juan Vigón coronó la obra con el 4-0 que dio a los Pumas su acceso a la
Final. Cruzazuleada en su máxima expresión. Y aunque la noche será inolvidable
para los dos bandos, esta derrota fue un parteaguas para los juegos tibios del
clásico sin muchos reflectores. No había antecedentes frescos para azuzar una
rivalidad deportiva que históricamente tenía equilibrio en resultados. No había
dominio de nadie ni paternidad alguna. Hasta que un 6 de diciembre de 2020 la
rebelión se apoderó de la oncena de Andrés Lillini e hizo lento un calvario
para los de Robert Dante Siboldi. Desde entonces cada enfrentamiento está
rebosante de pimienta, porque su épica fue una osadía similar a la del América
del 2013; así se sintió el corazón azul con la afrenta del “¡Goya, Goya,
Universidad!” E igual que con el mexicano Memo Vázquez, director técnico de
entonces ante los de Coapa, cayó la cabeza del DT uruguayo por un score tan
vergonzoso.
¿Cuál derrota ha sido peor: si la del América en
2013 o la de Pumas en 2021? No le veo sentido a esa pregunta. Es más cosa de
morbo para vernos sufrir al responder porque las dos han sido igual de
dolorosas e irritantes.
Aunque la Liga MX nos ha dado la oportunidad de la revancha contra los aurizaules en los Clausura 2021 y 2022 por marcadores de 1-0 y 2-1, respectivamente, la daga sigue en el mismo sitio. Como siempre he dicho a los americanistas, las revanchas se dan en escenarios idénticos. Por ello, en cada Liguilla ansío que las tómbolas nos pongan en el cruce con los felinos.
Dicen que los errores nos hacen más fuertes. Nadie imaginaba esa noche una hombrada de Pumas que nos haría pagar la presunción de la victoria. Eso sí, tampoco nadie esperaba que esa vergüenza nos pondría mamadísimos para el Clausura 2021.
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