Capítulo 1
Conjuro a traición. De sarcasmo a profecía
Treinta años sin ganar nada
y siguen reclamando, se expuso la afrenta en televisión nacional durante las
semifinales de la Copa por México, un 15 de julio de 2020. El de GNP era un
título de pretemporada; pero para el aficionado azul representaba un breve
consuelo tras la cancelación por pandemia del Clausura 2020, torneo donde el
equipo de Robert Dante Siboldi mandaba como líder hasta la fecha 10. Pese a los
reclamos e ilusiones, Cruz Azul también perdió ese trofeo de liga. Antes era
sobre la hora y esta vez, sobre el escritorio. El sentimiento fue el mismo. La
Liga MX determinó no declarar campeón a ningún club y de nuevo fuimos objeto de
mofa. Nadie conocía aún los modos de burla que podría inventar el destino para
todos los azules.
Ningún fan del club podrá olvidar esas palabras,
aunque no por los motivos de Javier Aquino Carmona. El insulto era familiar
para nosotros; pero la voz del sarcasmo, el autor de esa condena, fue una
traición inesperada luego que los celestes ganaran la tanda de penales en la
copa GNP. Vieran que salí de ahí. Treinta años sin ganar nada, fueron las
primeras palabras de Javier, extremo de Tigres, tras un conato de bronca entre
Dante Siboldi y Guido Pizarro. En tantos años de duelo por perder seis finales
de Liga y dos contra el América, el corazón de la afición azul se ha hecho cada
vez más de piedra; pero por quien había lanzado tal presunción, la frase caló
muy hondo. Por ser de cuna celeste, podría considerarse hasta abuso de
confianza. Aquino conocía las entrañas de La Noria, las vitrinas y los mitos de
la institución. Por ende, se había roto cualquier lazo de cariño y la gente se
lo ha hecho saber en el Estadio Azteca y por redes sociales hasta el hartazgo.
Javier Aquino conocía las heridas de guerra desde fuerzas básicas; sabía la urgente necesidad de un campeonato después de luchar por ello durante cinco años con el Cruz Azul en el circuito estelar. En ese lapso la Máquina le arropó como el hijo pródigo. El extremo oaxaqueño tuvo la exposición suficiente para ser seleccionado nacional y luego ganar el oro olímpico en Londres 2012 junto a Chuy Corona. El club lo vendió rápido al Villarreal y el jugador añadió su nombre a la breve lista de canteranos enviados con éxito a Europa como Paco Palencia, Aarón Galindo y Ricardo Osorio —recién Santiago Giménez—. Incluso, en el Clausura 2013 Aquino se despidió en un gran partido contra el Puebla, donde metió un golazo tras dos paredes con Teófilo Gutiérrez y Mariano Pavone. Se fue a festejar con la grada y puso sus manos en el escudo que besó. Era hecho en la institución y orgullo de su fanaticada.Por eso, cuando Aquino Carmona parecía haberse esfumado del club que lo hizo debutar, más allá de repatriarse con Tigres y campeonar cuatro veces con ellos —reconocimiento ineludible—, su regreso a la memoria de la afición celeste fue rutilante gracias a sus incisivas declaraciones: Treinta años sin ganar nada y siguen reclamando.
No obstante, hubo una resolución más dulce para
este drama. Aquino señaló un receptor del mensaje, un cementero de cuna igual
que él, pero leal por 17 años a la misma camiseta: Dale, Cata, levanta
la copa, levántala. El trofeo era de corcholata, eso lo sabíamos; pero el
agravio vino por lo demás. Echó sal a una herida aún abierta e hizo blanco de
sus burlas a un histórico defensor que no había sido campeón de liga.
Pese a su fidelidad con el club cementero, los detractores
del Cata le han tildado de bulto y el malo del cuento en esta etapa de
finales perdidas. El canterano nacido en fuerzas básicas tal vez no era el más
técnico con la pelota o rudo sin ella, quizá no lucía como en su mejor época;
pero el tipo quería resarcir su andar con el club. Sin pretenderlo, Aquino dio
un enemigo en común a las hordas de fanáticos molestos por los manejos del
expresidente Billy Álvarez, las gestiones de vestuario, la pésima suerte en
cancha… Cuando parecía que no había más razones para enfurecer, Javier vino a
inmolarse. ¿Era su acto de redención? ¿Quería distraer a los calumniadores del Cata con su figura de traidor e ingrato?
La Máquina quedó campeón del torneo amistoso tras
vencer a Chivas 2-1 en la final; pero la frase del extremo izquierdo comenzó
como otra cábala de mal augurio y pronosticaba un año maldito para el Azul en
el Apertura Guardianes 2020. Y en cierta medida lo fue porque a raíz de su sentencia
vino otro semestre dulce con desenlace amargo.
Aun así, la maldición del Cruz Azul como
subcampeonísimo fue perdiendo fuerza. O el conjuro de Aquino carecía de
malevolencia y se convirtió pronto en profecía. No lo sé, pero la cuenta de
títulos fue en aumento desde la pronunciación de Javier contra sus viejos
colores. Insisto, el efecto no fue inmediato, ya que se caminó por un semestre
igual de tortuoso que en el pasado; pero la profecía se cumplió y varias veces:
Dale, Cata, levanta la copa,
levántala.
El Cruz Azul dio un giro a su larga agonía de
títulos y en corto tiempo se convirtió en el equipo más ganador entre 2018 y
2021. Eso sí, la limpia que hizo la bruja Zulema a La Noria y al Estadio Azul
no tuvo nada que ver. Más mérito tuvieron Paco Jémez, Pedro Caixinha, Dante
Siboldi, Juan Reynoso, Cata Domínguez y Chuy Corona como referentes. La
nueva cara del club cementero comenzó un 31 de octubre cuando derrotaron por
2-0 a los Rayados de Monterrey en la Copa MX del Apertura 2018. Posteriormente,
los de la Noria ganaron la Súper Copa MX a Necaxa el 14 de junio del 2019 en
California, Estados Unidos, por marcador de 4-0 y después en ese mismo año la
Leagues Cup a Tigres (1-2). Sin embargo, la mayor victoria fue en el torneo
Guardianes 2021, cuando el 30 de mayo se logró romper una maldición que nos tuvo
23 años sin corona del certamen doméstico. En la Final de Primera división ganó
a Santos Laguna por marcador global de 2-1, gracias a la mayor conquista del Cabecita
Rodríguez.
En un festejo Catá-rtico, apenas puso fin el
silbante al partido de Vuelta, Julio Domínguez celebró hasta las lágrimas a
mitad de cancha en el Estadio Azteca. El canterano más longevo del club tenía
su anhelado desquite. Fueron 15 años de perseguir mi sueño. El apoyo de mi
familia fue importante para esto. Se me dio [el campeonato], dijo el defensa
central esa noche. Efigie de resiliencia y fidelidad a un club, de ésos que ya
no se ven con apego a la camiseta como Francesco Totti con la Roma o Alessandro
del Piero con la Juventus, así veré siempre a Cata. El futbolista chiapaneco soportó las críticas en redes, el hashtag #FueraCata y los gritos en el estadio local: su casa en el Azteca,
cuyo terreno debía ser refugio, se convirtió en campo hostil por el mínimo
error.
Por su parte, Bryan Angulo, también artífice de la
Novena desde el banquillo, sucumbió a los ataques de la grada y se marchó a
medio torneo Clausura 2022. En cambio, Julio César ha permanecido en la
institución pese a los abucheos, desprecio y malos resultados. De todo lo que
he pasado he tenido más tristeza por las finales que hemos perdido que
campeonatos, dijo Domínguez Juárez cual faquir de la Máquina en entrevista con
Javier Alarcón. Gracias a Dios llegó el fruto después de tanto tiempo, que fue
la novena; pero nunca desistí de ese sueño. Siempre lo tuve en mente.
Hermoso episodio también fue cuando a la par del
eterno capitán, José de Jesús Corona, el Cata
alzó el título. Fue una estampa que quedará para el recuerdo de todos y cuya imagen
con Yoshimar Yotún ocupando el primer plano en un salto de júbilo, se llevó el
premio a mejor fotografía en la categoría de futbol en el World Sport
Photography Awards 2021. La autora fue la mexicana Eloísa Sánchez de Alba.
Esa noche ganamos todos. El país quería ver a Cruz
Azul con su campeonato y se le cumplió su deseo. Había escuchado de la voluntad
de la masa, del poder otorgado por la comunidad a través del rezo y plegarias para
provocar acontecimientos. Si todos lo quieren, va a suceder; pero las buenas
intenciones en redes sociales, toda esta buena vibra alrededor, parecían insuficientes
para gestar lo inverosímil hasta que pasó. Es una cálida sensación de apoyo sin
reservas ni colores. Y el futbol me ha enseñado gestos igual de solidarios. Vimos
la misma empatía y anhelo colectivo, a nivel nacional y fuera de nuestras
fronteras. Sucedió un torneo después con los Zorros del Atlas y su título tras
70 años; sucedió en Qatar con Messi y su Copa del Mundo. Ante la ausencia de
Cristiano Ronaldo y Portugal en el desenlace del certamen, el universo fue más
justo con el fin de una época llena de récords y galardones. Así de razonable
fue el futbol con Cruz Azul y sus millones de fanáticos. Sólo había que tener
paciencia, como bien dijo Cata: Nunca
es tarde. La resiliencia y la perseverancia pueden lograr su objetivo. Tarde o
temprano llegan [...] Durante tantos años nunca desistí de ese sueño y se logró
gracias a Dios.
El fin de la tragedia solo fue el inicio de una etapa dulce, ya que el equipo celeste alargó su racha de trofeos. Obtuvo la Copa de Campeones 2020-2021 ante el Club León por resultado de 2-1. Asimismo, tras el campeonato de Atlas en la Liga MX, ambos conjuntos compitieron por la Súper Copa MX 2022, ya que eran los últimos clubes en haber ganado torneos de Liga. El Azul definió el título en la tanda de penales con Santiago Giménez como figura y Julián Quiñones como villano.
Pese a las críticas de su propia afición y burlas de
aquellos “hermanos” de cuna futbolística, Julio Cata Domínguez levantó el
último título con la Máquina en 2022 como un ícono de la zaga celeste. El
defensor con 655 juegos y 17 años de carrera lo ganó todo en México portando un
solo jersey desde su debut profesional en 2006 y deja una linda trayectoria
antes de colgar sus tachones.
Dale, Cata,
levanta la copa. Levántala, predijo Javier Aquino en 2020 con efecto retardado
para el siguiente año. Lo que no anticipó el extremo mexicano fue que el histórico
central sería baja del plantel cruzazulino un 27 de mayo de 2023. La directiva
no renovó su contrato y dejó ir por la puerta de atrás a un jugador
institucional que pensaba retirarse en casa. Entonces Julio César haría lo impensado
a sus 35 años: fichar por el Atlético de San Luis y disputar el Apertura 2023
con el rojo y blanco en su indumentaria.
Se siente un vacío en el estómago, no esperaba esta situación, pero estoy tranquilo, confesó el futbolista chiapaneco a León Lecanda en entrevista para ESPN. Me hubiera gustado retirarme acá porque durante tantos años sólo he defendido una playera. Desde niño amo estos colores. Desafortunadamente es así, los ciclos terminan. Entregué todo por el club, a esta gran institución, con ese profesionalismo durante tantos años…
Gracias, Cruz Azul, por abrirme las puertas y poder cumplir mi sueño que le prometí a mi padre y familia en debutar y ser campeón en el equipo de mis amores, publicó Cata Domínguez en Instagram con su último mensaje como cementero. Hoy me toca despedirme con nostalgia y felicidad, pero sobre todo en paz, les deseo mucho éxito y que Dios los bendiga.
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